CARTA PASTORAL

Monseñor Buenanueva llama a rezar por las vocaciones sacerdotales el Viernes Santo
Miercoles 23 Mar 2016 | 08:19 am
San Francisco (Córdoba) (AICA): El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, expresó su preocupación por la falta de vocaciones sacerdotales en la diócesis, donde este año no ingresó ningún joven al Seminario, por lo que planteó la necesidad de “crear los ambientes espirituales que hagan posible la respuesta” a este ministerio y llamó a rezar por esta intención especial al futuro santo Cura Brochero. También dispuso que este Viernes Santo “se añada a las peticiones de la solemne Oración Universal prescrita, una petición por las vocaciones sacerdotales”.
Carta de monseñor Sergio Buenanueva, obispo de San Francisco a todos los fieles católicos de la Iglesia diocesana (17 de marzo de 2016) 

A todos los fieles católicos de la Iglesia diocesana de San Francisco. 
Queridos hermanos en el Señor:
 

El Santo Padre Francisco ha dispuesto que la canonización del Beato José Gabriel del Rosario Brochero tenga lugar en Roma, el próximo domingo 16 de octubre del corriente año 2016. 

¡Brochero santo! ¡Qué enorme alegría! Un cura de Córdoba, modelo de santidad sacerdotal para los curas de todo el mundo. 

Es una gracia que la Providencia tenía preparada para nosotros, en este Jubileo extraordinario de la Misericordia. 

Como Iglesia diocesana nos vamos a preparar espiritualmente para vivir con intensidad el don de la canonización del Santo Cura. 

Cada comunidad cristiana de la diócesis (parroquia, colegio o asociación) busque la mejor manera de disponerse para vivir este regalo de la Providencia. Como diócesis les haremos llegar oportunamente algunos subsidios para ello. 

Como su obispo, y contemplando el corazón de pastor del Cura, quisiera confiarles una intención especial, que es también una preocupación muy honda del corazón: las vocaciones al sacerdocio ministerial. 

Este año, lamentablemente, no ha entrado ningún joven al Seminario. Tenemos un seminarista en segundo año (Leonardo Ortiz Romero), y otro haciendo una experiencia pastoral en una parroquia (José Pablo González). Ha egresado, además, un acólito (José Linares) que en los próximos meses recibirá el diaconado y, Dios mediante, el año próximo, el presbiterado. 

Por ellos rezamos, para que el Señor les dé el don de la perseverancia y la apertura a su acción educadora. 

Este exiguo número de vocaciones, al menos a mí, me estruja el corazón. Sé que muchos comparten este sentimiento. 

Veo las comunidades cristianas y el desvelo de sus pastores; conozco tantas energías que bullen en los corazones; sé del entusiasmo misionero de tantos y me pregunto, y le pregunto al Señor: “¿Seguís llamando, como hiciste con los apóstoles y con José Gabriel, para ser compañeros tuyos en la misión de llevar el Evangelio del Reino al corazón de las personas? ¿No oís el clamor de tu Pueblo? ¿No ves el sufrimiento de los pobres y los sin esperanza?” 

Claro que Jesús oye, ve y sabe lo que vive su Iglesia y, por eso, sigue llamando obreros para la cosecha. Pero su llamada es discreta y siempre respetuosa de la libertad de cada uno. Es como un mendigo que estira la mano y queda esperando la respuesta. Como experimentó Elías en la montaña, su voz es una brisa suave que requiere un oído atento y entrenado en escuchar la voz del Señor (cf. 1 Re 19,9-18). 

A nosotros nos toca crear los ambientes espirituales que hagan posible la respuesta. Y que quienes respondan sean idóneos, libres y generosos para abrazar el sacerdocio ministerial. 

Eso significa: testimonios de vida de pastores y laicos enamorados de Jesús; comunidades con espíritu de fe y ardor evangelizador y, sobre todo, comunidades que oren y enseñen a orar a los niños y a los jóvenes. Creo que, en este punto, tenemos mucho por crecer y profundizar. 

Pidámosle al Santo Cura que interceda por esta porción del pueblo de Dios. Que su ejemplo toque el corazón de nuestros jóvenes. 

En este sentido, he dispuesto que este Viernes Santo se añada a las peticiones de la solemne Oración Universal prescrita, una petición por las vocaciones sacerdotales. 

Para dar gracias por la canonización y pedir por las vocaciones, como Iglesia diocesana vamos a reunirnos el viernes 4 de noviembre en el santuario de la Virgencita que Brochero conoció y donde, según varios testimonios, también celebró la Eucaristía. 

Allí daremos gracias por la canonización y relanzaremos la Obra de las Vocaciones Eclesiásticas que, en dicha ocasión, pondremos bajo el patrocinio del nuevo santo. La Delegación diocesana de Vocaciones está trabajando en esta y otras iniciativas, con la Pastoral juvenil y otros espacios para ayudar a los jóvenes a madurar su fe en el seguimiento alegre del Señor. 

Que la gracia de la canonización sea para todos nosotros un estímulo a vivir intensamente la vocación y misión que cada uno ha recibido del Señor, como lo propone nuestro Plan de Pastoral. 

La Virgen de Fátima, san Francisco y el mismo Beato Brochero saben de nuestras necesidades. Las sienten y las comparten. A ellos, una vez más, nos confiamos y les confiamos la vida de nuestra querida Iglesia diocesana. 

Con mi bendición, 

Mons. Sergio O. Buenanueva, obispo de San Francisco




Enviado el 2016-06-10 20:33:43